Tras las apreciaciones recogidas en la investigación parece constatarse que el perfil profesional del sociólogo no es suficientemente conocido por las empresas, hecho que perjudica su inserción laboral.
Parece necesario dar a conocer el perfil profesional de licenciadas y licenciados en Sociología para afianzar su identidad de cara a las empresas, organizaciones y sociedad.
Es importante ampliar la visión estereotipada del “sociólogo encuestador” por la de aquel profesional válido que puede emplear tanto encuestas, como otras muchas herramientas, como un medio más para lograr determinados fines. Las propias empresas acaban reconociendo que se debería dar mayor importancia a las competencias desempeñadas por los profesionales de la Sociología para así mostrar su potencial humano, sus salidas profesionales y la satisfacción de necesidades organizativas y de mercado no cubierta suficientemente en la actualidad.
La especialización posibilita el perfeccionamiento en la misma profesión y parece ser la propuesta generalizada para fomentar la inserción laboral de estos licenciados y licenciadas. Además de implantar materias más encaminadas a las demandas empresariales con un sentido más práctico. No sólo las personas encargadas de recursos humanos, que han sido entrevistadas, han señalado esta necesidad, sino que lo corroboran las personas que cumplen la doble condición de responsables de organizaciones y tituladas en Sociología que se han visto obligadas, una vez finalizada la carrera, a realizar postgrados o estudios especializados, para conseguir un empleo.
Asimismo, el reciclaje formativo ayuda a perfeccionar los conocimientos adquiridos en la Universidad y a adaptarse a los cambios que acontecen en el trabajo. De esta manera, el currículum vitae mejora, ampliando las oportunidades de encontrar un empleo y favoreciendo especialidades profesionales diferentes que rompan con los estereotipos existentes.
Actualmente, las personas encargadas de recursos humanos no son tan estrictas con los requisitos universitarios, posibilitan la participación de heterogéneas carreras universitarias. Parecen apreciar más la formación específica, la experiencia y el perfil de personalidad.
Cada vez concurren más personas tituladas universitarias en el panorama laboral, incrementando la competencia, por lo que se requiere ampliar conocimientos que ayuden a diferenciarnos del resto de profesionales. También los cambios continuos y estructurales obligan a reciclarse profesionalmente para estar al tanto de las novedades e innovaciones que acaecen.
Las nuevas tecnologías están influyendo en la naturaleza del trabajo, sustituyendo por máquinas algunas tareas antes desempeñadas por seres humanos. El ritmo al que se produce el cambio tecnológico está creando una renovación laboral mucho más rápida de la que se producía antes. La educación ya no se puede considerar como una etapa preparatoria antes de la entrada del individuo en el mundo laboral. A medida que cambia la tecnología, también lo hacen ineludiblemente las habilidades, y parece ser necesario estar aprendiendo durante toda la vida.
Competencias y conocimientos
El sistema educativo produce individuos, diplomados y licenciados, acreedores de conocimientos técnicos y específicos, que permite la detección de los mejores de manera más equitativa y objetiva. Sin embargo, la evolución del trabajo modifica esto, demandando cada vez, en mayor medida, cualidades propias de la personalidad. La calidad del servicio depende de una implicación personal que se traduce en actitudes y que requiere habilidades.
Ya no se valora únicamente a partir de las competencias estrictamente profesionales, sino que se tienen en cuenta los componentes de dichas competencias: conocimientos (saber), habilidades (saber hacer), actitudes (querer hacer) y recursos externos (poder hacer).
Los conocimientos permiten a la persona realizar los comportamientos incluidos en la competencia: las habilidades o cualidades personales necesarias para desempeñar las tareas propias, tales como capacidad para trabajar en equipo, sociabilidad, aptitud para la comunicación… Las actitudes son los valores, los intereses y la motivación que hacen que una persona tenga predisposición para actuar y comportarse de una determinada manera. Y finalmente los recursos externos son los medios o equipos a su disposición para poder realizar las funciones propias de su puesto.
Para finalizar, se valora muy positivamente el papel que ha jugado la presentación de la carta de servicios con el objetivo logrado de contrastar y validar percepciones que ya habían manifestado los sociólogos y sociólogas; y de impulsar un mayor conocimiento de la presencia social de la profesión.
Divulgación del perfil
La divulgación sobre el perfil profesional ha sido muy agradecido por las personas entrevistadas, quienes ahora ubican a estas personas licenciadas en el ámbito laboral con mejor criterio, y así pueden tenerlo en cuenta en sus procesos de selección como un profesional válido. El desconocimiento sobre el perfil profesional de sociólogos y sociólogas conlleva una escasa predisposición tanto en el diseño como en la participación durante los procesos de selección de profesionales técnicos del campo de la Sociología.
Una vez que a las empresas se les ha explicado las competencias técnicas y las posibles funciones para desarrollar, algunas muestran un interés concreto de posibles e hipotéticas contrataciones en áreas tales como recursos humanos, formación, prevención en riesgos laborales, proyectos e investigaciones, consultoría, igualdad, marketing, comercial, comunicación, responsabilidad social corporativa y dirección técnica.
El conocimiento del potencial y posibilidades de esta profesión ha provocado que alguna de las personas entrevistadas manifieste interés específico para colaborar puntualmente o bien contratar servicios relacionados con el análisis y la investigación social.
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