En tu trayectoria profesional en el área de Educación, tanto como política como asesora o profesora, ¿Qué aportación te ha supuesto tu formación como Socióloga?
La formación en sociología me ha proporcionado he-rramientas para analizar, comprender e interpretar la realidad, tanto en su vertiente estructural como dinámica. En cualquiera de los diversos desempeño profesionales que he tenido, el conocimiento de las personas, el contexto de acción y la interacción entre ambos ha sido una pieza clave.
Los centros educativos no pueden ser entendidos al margen de la realidad social en la que se insertan; pero tampoco la interpretación que hacemos de aquello que es la enseñanza y el aprendizaje. Creo que todos somos conscientes de que la educación es una asunto que ocupa muchas páginas en lo diarios, en los medios de comunicación y en los debates diarios. Quiero decir que la educación se entiende como un elemento constitutivo de nuestras sociedades; por tanto, una aproximación a la realidad social del país y a la sociología educativa es imprescindible si queremos entender la educación en su más amplia dimensión.
Lógicamente dentro del ámbito político, la sociología es una disciplina muy útil para interpretar y analizar la sociedad que es la receptora de la acción política. Ahora bien, no sólo es interesante desde un punto de vista empírico, sino que la sociología política y la reflexión teórica sobre el binomio sociedadpolítica son, además de apasionantes,
herramientas muy útiles para profundizar en el pensamiento político y democrático.
La lectura de autores como Zygmunt Bauman, Ulrich Beck, Enrique Gil Calvo, Mª Ángeles Durán, Fernández Enguita, Giddens, Nancy Fraser, Habermas, Castoriadis y tantas otras personas del campo de la Sociología o afines son referencias llenas de sentido común y buenas ideas para la reflexión y la práctica
política
¿Qué te motivó a realizar el Doctorado en Sociología?
Me incorporé al programa de doctorado de la Universidad Pública de Navarra que era común al conjunto de las titulaciones de Ciencias Humanas y Sociales. Los cursos de doctorado eran muy variados, algunos francamente interesantes, si bien no todos pertenecían de lleno al ámbito de la sociología. Dado que las líneas básicas de mi trabajo de investigación se iban a mover dentro de la disciplina socio-lógica, progresivamente me decanté hacia esa vertiente del conocimiento. Realicé un repaso sistemático de la obra de Erving Goffman, un sociólogo canadiense de origen judío perteneciente a la escuela de Chicago.
Simultáneamente comencé a entrar de lleno en el estudio de obras y autores básicos de la Sociología que, a su vez, me condujeron hacia autores y reflexiones de disciplinas colindantes con la enorme riqueza que ello supuso para mi formación. No me arre-piento en absoluto de haber desarrollado un enfoque, vamos a llamar, general o global de la disciplina socio-lógica; ello me ha permitido adquirir herramientas de análisis y de interpretación muy valiosas en los desarro-llos profesionales, políticos y personales.
¿Nos podrías hacer una breve síntesis del objeto de investigación de tu tesis doctoral?
Exploré la construcción de la identidad considerando como eje central el análisis de marcos propuesto por Irving Goffman en “Frame Analysis”, si bien “Estigma: una aproximación a la identidad deteriorada” e “Internados”, otros dos ensayos del mismo autor, tuvieron mucho que ver en el enfoque final. No analicé la construcción de la identidad desde un punto de vista, vamos a llamar, positivo. Justamente me centré en analizar cómo se construyen identidades que resultan cárceles para sus poseedores porque desde fuera se define en qué parámetros debe moverse esa identidad, cuáles son los comportamientos esperados y deseables y qué límites determinan los movimientos posibles. Al adscribir esta posición a la construcción de las diferentes identidades sexuales, aparecía con bastante claridad cómo se había construido la interpretación social en torno a este aspecto importante de las personas, hasta el punto de que las instituciones y la organización de la vida política, social, religiosas, económica o la legislación se configuraban en torno a las diferencias sexuales y contribuían a acrecentar las diferencias sexuales y a hacer de algunas de ellas (mujer, homosexual, lesbiana, transexual) identidades cerradas, en ocasiones asfixiantes, en muchos casos perseguidas. En definitiva, la identidad tiene un fuerte aspecto de construcción de elaboración; es además una realidad cambiante a lo largo del tiempo y es múltiple y plural. Quiere esto decir que el hecho de caracterizar a alguien por una sola y exclusiva identidad, empobrece a las personas, encierra sus posibilidades de desarrollo, amén de reservarle históricamente una situación de inferioridad en el mundo social.
Desde tu amplia carrera profesional en el ámbito de la función pública ¿Consideras que las Instituciones nava-rras tienen en cuenta, o conocen con amplitud suficiente, nuestra capacidad profesio-nal a la hora de generar nuevos puestos o seleccionar personas del área de Sociología? o ¿Qué pueden realizar las personas que cuenten con esta formación?
Creo que la sociología es una disciplina desconocida. Se asocia muy frecuentemente al ámbito empírico, es decir, estudios y encuestas electorales, estadísticas. Creo que se desconoce la faceta de la sociología en cuanto que herramienta para “repensar”, analizar, diagnosticar y avanzar alternativas sobre la amplia gama de facetas que configuran la vida social: desde la vivienda a la inmigración, pasando por el campo de los derechos sociales, el urbanismo y el empleo, las cuestiones de género o las reflexiones de la sociología política. Quizás es un punto en el que pueden intersectar muchos campos y aquí radique la dificultada para asignarle espacios concretos y definidos.
Si conoces el trabajo que desempeñamos en el Colegio actualmente ¿Te gustaría que desarrolláramos alguna otra actividad?
Estoy muy interesada por la formación continua, hoy denominada “formación a lo largo de la vida” (long life learning).
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