¿Nos podías hacer un resumen de tu trayectoria formativa? Mis estudios de sociología los realizó en la en la Universidad Pública de Navarra pero a un edad relativamente tarde (23 años, más o menos). Antes había estudiado técnico agrícola. A pesar de que era un campo que me gustaba en un momento determinado decidí cambiar de rumbo vital y seguir con lo que era mi verdadera vocación. En contra de la opinión de la mayoría de familiares y amigos, abandono el mundo de las ingenierías para pasarme al de la sociología. Pero al poco tiempo me doy cuenta que la licenciatura no era lo que me había imaginado; fue una experiencia fue un tanto decepcionante.Hay que pensar que en aquel tiempo la carrera de sociología estaba masificada, con un profesorado cuya calidad docente era pésima y, lo que es peor, no transmitían ni pasión ni nada, el alumnado parecíamos una molestia.
Ricardo Feliú
Como te puedes imaginar la desilusión fue enorme y al final tome una decisión: había que obtener el título de sociología como sea pero si quería formarme debería buscarme la vida. De este modo mi paso por la carrera lo considero un mero trámite administrativo porque donde realmente he aprendido sociología ha sido en la Biblioteca, en la cafetería y en la calle. Al finalizar la licenciatura (allá por el 2000), estuve un año en Servicios Sociales del Ayuntamiento de Burlada. Aproveche ese año para pensar si quería seguir en la academia (a través de los cursos de doctorado) o si me ponía a trabajar. Y decidí lo primero. Lo curioso del asunto es que estuve mirando diversos programas de doctorado en varias universidades españolas y yo no se si fue casualidad pero el más atractivo para mis intereses fue el que se ofertaba aquel curso en el Departamento de Sociología de la UPNA, así que finalmente hizo los cursos de doctorado y obtuve el Diploma de Estudios Avanzados aquí. Paralelamente a esto también realice estudio de experto universitario en análisis multivariante a través de la UNED.
¿Has tenido algún tipo de experiencia en el mundo profesional como sociólogo?
Sí, y además antes de finalizar la carrera. Bueno, en realidad ya antes de estudiar sociología estuve ocho años en una emisora de radio donde aprendí un montón de cosas que luego me han sido útiles. Antes de acabar la carrera, ya me encontraba metido colaborando con arquitectos y realizando pequeños informes sociológicos para algunos planes de ordenación municipal. Esas fueron mis primeras pruebas de fuego en donde tuve que dar cuenta de cosas completamente nuevas (como, por ejemplo, negociar con un cliente, presupuestar una investigación, etc.). Luego he seguido realizando trabajos con arquitectos (por ejemplo, en la exposición de Pamplona Metrópoli) y también me ha tocado realizar proyectos de investigación para entidades socio-económicas. En la actualidad colaboro con ESIC Business & Marketing School.
El pasado 30 de Abril defendiste tu tesis, titulada “La distribución social del poder: la élite navarra en el cambio de siglo (1999 – 2004)” ¿Cuál ha sido tu objeto de análisis en esta tesis? ¿Por qué lo elegiste?
Puede sonar a tópico (de hecho es un tópico) pero el tema me eligió a mí. La historia es la siguiente. Allá por el mes de junio de 2001 estaba barruntando un tema de tesis, a medio camino entre la sociología histórica, económica y de la religión. El destino quiso que se cruzara por mi camino el profesor Peio Aierdi, proponiéndome una investigación sobre las élites en Navarra. Confieso que mi decisión no fue muy meditada, quizás porque me contagie de la pasión e entusiasmo con el que el profesor Aierdi me hizo la propuesta. Así que nada, me lance a la piscina sin ser muy consciente de donde me metía pero es que el tema era tan “goloso” que me veía incapaz de negarme.
Siendo lo más sintético posible, el objeto de análisis ha sido el siguiente. Partiendo de considerar el poder como una variable de la desigualdad y estratificación social, mi atención se centraba en analizar sociológicamente aquellos situaciones en donde se producen una máxima concentración de poder con la intención de dar respuestas a cómo, por qué y quiénes están ocupando las posiciones más ventajosas en las diferentes estructuras de autoridad de la sociedad navarra en el cambio de siglo, es decir, durante el período que va desde 1999 a 2004.
En relación a ese objeto de estudio, ¿Cuáles fueron las principales preguntas que has intentado resolver?
Las preguntas fundamentales fueron las siguientes. La primera, cuáles son (y que características tienen), las principales redes de poder y estructura de autoridad en la sociedad navarra; en segundo lugar cuáles los rasgos sociológicos básicos de las personas que están ocupando las posiciones claves en ellas, es decir están en posiciones de élite. En el caso de que entre ellas se configure una élite de poder, es decir en el caso de que entre las personas que están en posición de elite en Navarra durante el período de tiempo considerado, encontremos un alto grado de cohesión social, ésta estará asociada a elementos normativos, mientras que los relacionados con la dimensión de clase o el capital social tendrán una importancia menor.
Al plantear esta pregunta lo que buscaba conocer era si los factores que disponen los procesos de configuración de una élite de poder estaban relacionados con el plano normativo, frente a la influencia de otros como, por ejemplo, un mismo origen social, un mismo nivel socio-económico o los vínculos informales (matrimonios, amistades, etc.).
En segundo lugar, dentro del plano normativo los valores que inciden sensiblemente, en la formación de esa posible élite de poder serán aquellos relacionados con el ámbito ideológico, el político y, por último, vinculado a un sentimiento de pertenencia específico relacionado con la identidad colectiva, es decir, que del conjunto de valores, creencias y actitudes que conforman el plano normativo (como, por ejemplo, los valores religiosos, morales, familiares, etc.) serán los relativos a la identidad ideológica, política y a un sentimiento de pertenencia los que tengan una incidencia transversal en la élite de poder.
Dado lo ambicioso del tema elegido, ¿cuál es el marco teórico que has elaborado?
No voy a entrar a desmenuzar todo el marco teórico porque es un tanto complejo. Sin embargo, a través de ese marco pude construir un modelo analítico para poder realizar una sociología de las élites y aplicarlo a Navarra. En este modelo parto de una definición categórica de élite, más concretamente el considerar en un primer momento a la élite como el conjunto de personas que están ocupando formalmente posiciones definidas de autoridad a la cabeza de una organización o institución social. Ahora bien, esto tiene una consecuencia. Según los criterios de identificación que se recogen en la definición no conlleva necesariamente que en una sociedad concreta exista una élite como un grupo social definido y cohesionado. De esta manera el interés era indagar si entre esas personas que están en posiciones de élite (o, si lo prefieres los que forman parte de la “élite categórica”) se configuran grupos sociales reales. Para estudiar esto se identifico tres dimensiones básicas. La primera, el cómo y de qué manera se llega a las posiciones de élite (dimensión de reclutamiento y formación). En segundo lugar, cuáles son las posibles estructuras sociales que se han configurado entre las personas que están en posición de élite (dimensión de estructura) y, en tercer lugar, tenemos la dimensión de poder.
¿Cuál ha sido el diseño metodológico de la investigación? Elaborar una sociología de las élites es complejo tanto desde un punto de vista teórico como metodológico. Las principales dificultades radican en los criterios a través de los cuales se realiza la identificación y la selección, y el problema del acceso a las élites. Esto me obligó a diseñar una estrategia metodológica dividida en dos partes. La primera fue la dedicada al proceso de selección de las personas en posiciones de élite, en donde se combinaron diversos métodos. Para poder comprobar la bondad de la selección se realizaron entrevistas a personas que por su conocimiento, experiencia o por su labor profesional tenían un buen conocimiento con nuestro objeto de estudio.
En la segunda parte intentar resolver el problema del acceso y su consecuencia más directa: la obtención de los datos necesarios para responder a las preguntas de la investigación. De todo el conjunto de factores que parecen determinar el acceso los más importantes son las barreras organizacionales que se cristalizan en la figura de lo que denomino “porteros” que serían las secretarias, los jefes de gabinete, etc. Al final he tenido relativa suerte pero una cosa está clara hay que ser constante, flexible, tirar de contactos y ser un tanto pelma pero no pesado. Una vez superada esa barrera no he tenido mayores problemas a la hora de realizar las entrevistas a las personas seleccionadas. Ahora bien, como uno nunca tiene certeza absoluta de que hasta qué punto la planificación del acceso será un éxito, en el diseño de investigación se plantearon vías alternativas de obtención de datos como las fuentes documentales (hemeroteca fundamentalmente) y la obtenida a través de informantes claves, con la que construimos unas fichas de todas las personas seleccionadas.
¿Cuáles son los principales resultados obtenidos en la investigación? ¿Cuáles son las principales de redes de poder en Navarra?
Bueno, vayamos por partes. Conviene señalar que el proceso de selección de las personas que están en posiciones de élite se llevo a cabo analizando las principales redes de poder y estructuras de autoridad existente en Navarra, durante el período de tiempo considerado en esta investigación. Estas redes y estructuras de autoridad se articulan en el ámbito político, la administración pública, económica e intelectual. Éstas no se configuran de manera aislada sino que están en un continuo proceso de interacción y el principal nodo en donde confluyen es la Diputación Foral de Navarra. Es allí donde se registran el mayor número de vínculo, sobre todo del ámbito económico y político, a través de los órganos consultivos (en especial el Consejo Económico y Foral), las fundaciones públicas y las sociedades públicas-Caja Navarra. Esto nos permite decir que una de las características principales de la estructura económica navarra es la centralidad del sector público, en donde tambiéntiene un peso específico las multinacionales, la pequeña y mediana empresa y
algunos grupos empresariales navarros que, de una u otra manera, mantienen lazos con el sector público.
Además de la Diputación Foral hay otras redes de poder y estructuras de autoridad relevantes. En el ámbito económico destacan la Confederación de Empresarios de Navarra, ya no sólo porque es la entidad privada que más presencia tiene en los órganos consultivos de la Diputación sino porque entre sus órganos directivos encontramos una parte de la élite económica navarra, además de mantener vínculos con otros agentes como la Universidad de Navarra (a través de la Fundación Empresa-Sociedad). Un caso similar es el de la Cámara Navarra de Comercio e Industria y en segundo plano encontramos a los sindicatos Unión General de Trabajadores y a Comisiones Obreras. Si consideramos el ámbito intelectual todo apunta a que los principales actores son el Diario de Navarra, la Universidad de Navarra y la Universidad Pública de Navarra.
A partir de los datos obtenidos durante el proceso de selección nos permiten apuntar que el conjunto de personas que están en posiciones de élite son aproximadamente un centenar, de los cuales casi la mitad pertenecen al ámbito económico. Dentro de este grupo, más de la mitad son altos directivos, casi una cuarta parte empresarios y alrededor de una quinta parte aproximadamente están vinculados a los grupos de interés (sindicatos, patronal). Gran parte proceden, en su origen, del sector privado, aunque esto no contradice lo señalado anteriormente en relación a la estructura económica navarra en tanto que lo relevante son los movimientos registrados entre el ámbito económico y la Diputación Foral de Navarra (a través de la participación en sociedades públicas, bien en labores directivas o formando parte de los consejos de administración). La parte de la élite que proviene del ámbito burocrático viene a representar un tercio del total, y en su mayoría son personas que están vinculadas a la Diputación. En tercer lugar, una cuarta parte de la élite viene del mundo de la política, más concretamente la mitad proceden del Gobierno de Navarra, una cuarta parte de la élites de los partidos (UPN, CDN y PSN-PSOE) y una minoría provienen del poder municipal y de la representación que la Comunidad Foral tiene en otras instituciones (el Senado). Por último, destacar el escaso peso de la élite intelectual lo que nos puede sugerir su escasa importancia en las redes de poder-autoridad navarras. A juzgar por los datos recabados todo apunta a que aquellos aspectos relacionados con la vida intelectual o cultural están ocupando una posición casi marginal.
Todos estos datos hacen referencia a las personas en posiciones de élite, ¿se puede decir que en la sociedad navarra existe una elite de poder o no?
Yo creo que con los datos obtenidos podemos sostener la idea de que en la sociedad navarra actual existe una élite de poder. Ahora bien, siendo más precisos diremos que entre las personas que ocupan posiciones de élite durante el período de tiempo considerado se configura una élite de poder compuesta, más o menos, por unas noventa personas, que se caracterizan por tener unos parecidos orígenes sociales, unas semejantes posiciones de clase antes de entrar a las posiciones de élite, el haber estudiado en los mismos colegios, el tener un alto capital cultural (aunque hay algunas excepciones bien interesantes) y social (estructurado a través de los vínculos familiares y de amistades). En líneas generales han entrado a posiciones de élite a través de una lógica mixta que combina los criterios meritocráticos, los basados en el logro, con el discrecional, en donde tiene un peso clave el capital social.
Desde el punto de vista normativo sus principales rasgos les diferencian en muchos puntos con el resto de la sociedad navarra; son conservadores en todo lo relativo a los valores ético-morales, se definen como católicos practicantes (en un grado mayor que el resto de la sociedad navarra) con una mayor consideración por los dogmas, las creencias y las prácticas religiosas. Desde el punto de vista de la cultura económica son más bien proclives al liberalismo. Por otra parte, mientras la sociedad navarra se ubica ideológicamente en posiciones de centro-izquierda, la élite del poder se define como de centro-derecha/derecha.
Alrededor de está élite del poder se configura una pequeña sub-élite con unos rasgos sociológicos algo diferentes. Sus orígenes sociales se ubican en la clase trabajadora, su capital cultural es menor, han nacido en la década de los cincuenta del pasado siglo y no forman parte de las mismas asociaciones cívicas y de ocio que la élite del poder. Su entrada a las posiciones de élite parece marcada por el ascenso, a través de la lógica del logro, dentro de las estructuras de autoridad de las organizaciones a las cuales pertenecen y no participan en las rotaciones entre posiciones de élite analizadas en esta investigación. Se ubican fundamentalmente en el ámbito político y económico (sindicatos). Sus valores ético-morales, presentan un perfil algo más tolerante y permisivo que la élite del poder. Ideológicamente se declaran de centro-izquierda y se autodefinen como católicos no practicantes o indiferentes religiosos. No votan ni son simpatizantes de Unión del Pueblo Navarro y aunque en su mayoría comparten con la élite de poder una cultura económica liberal, son más proclives a las políticas intervencionistas con el objeto de reducir las desigualdades sociales.
No obstante, existe un aspecto que es compartido tanto por unos como por otros: son aquellas cuestiones relativas a la identidad colectiva. Una gran mayoría se definen como navarro-españoles, en donde es casi inexistente cualquier referencia a un sentimiento vasquista. Si se analizan los discursos de los entrevistados en relación a este particular se observa una mala opinión en relación al nacionalismo vasco, bien porque es percibido como una ideología negativa en sí misma, bien porque es considerado como amenaza a una identidad navarra que se articula en relación a los Fueros (como símbolo) y a la Diputación Foral, como el máximo garante institucional de esa identidad navarra. Esto nos ha llevado a definir este sentimiento como navarrista. Ese navarrismo se construye a partir de un somos definido más en clave de oposición, por lo que no somos (nacionalismo vasco). Uno de los principales ámbitos en donde esa tensión entre el somos y el no somos comparece es en aquellas opiniones relativas al euskera-vascuence. Éste es considerado como algo propio, de dentro de un contexto construido con referencias a lo familiar, a lo íntimo, a lo tradicional. Sin embargo, si pasamos a la presencia actual del euskera-vascuence en los espacios públicos, de lo afectivo pasamos a la desconfianza. Ésta es explicado por los entrevistados apelando a ideas que se articulan a través del concepto de gestión: el euskera-vascuence deber ser gestionado (dentro de una clave discursiva que se articula entre lo racional y lo meritocrático) pero junto a esta idea, aparecen otros elementos que ubican al euskera-vascuence como una vía a través de la cual el nacionalismo vasco busca imponerse y atacar a la tradición navarra (los Fueros y la Diputación).
Por último, para cerrar esta entrevista, ¿qué aspectos quedan abiertos en esta investigación?
Una de las cosas que más puede llegar a desesperar es que en el momento que crees que has cerrado una puerta, se abren cinco más. Por eso creo que no es tanto que se haya agotado un tema con esta tesis sino que, en realidad, se ha abierto una línea de investigación con tres frentes. El primero, intentar aplicar el modelo construido para estudiar las élites desde una perspectiva sociológica a otras sociedades y comparar. En segundo lugar, profundizar en los retos metodológicos que supone estudiar a poblaciones especiales como las élites y en tercer lugar, abordar temas sobre los cuales existe una carencia de estudios sociológicos como la sociedad navarra durante el franquismo, los procesos de estratificación social en Navarra durante el siglo XX pero desde una perspectiva cualitativa más que cuantitativa, la llegada del desarrollismo a Navarra en la década de los cincuenta de la mano del empresario navarro Félix Huarte, los procesos de cambio social que han tenido lugar en la Comunidad Foral en los últimos cincuenta años, etc. En fin, trabajo no falta.