Con una perspectiva profesional de más de diez años, Manuel Rodríguez propone una formación para los sociólogos que se adapte mejor a las exigencias del mercado laboral, a través de diversas especializaciones.
- Después de ver su perfil, ¿en qué consisten estas labores de formación, empleo, política social y migraciones?
Coordino varias fundaciones y grupos de trabajo. Dentro de la formación y el empleo, el instrumento básico es la Fundación FOREM, que atiende a unas 20.000 personas al año. Se dedica a impartir formación a trabajadores desempleados y ocupados, así como a orientar laboralmente a aquellas personas que lo solicitan, tanto en el acompañamiento hacia la inserción como en el asesoramiento en los casos de autoempleo. Desde la pespectiva del sindicato mi función consiste en coordinar este trabajo, representarle en los diferentes ámbitos cercanos a estos temas y negociar materias como el Plan de Empleo o el Acuerdo de Navarra para la Formación Profesional.
- ¿Qué hay del área de Política Social?
Nuestro objetivo principal consiste en influir en las diferentes Administraciones en la mejora de los aspectos sociales (Ley de Dependencias, Ley de Servicios Sociales, etc.). En cuanto a Migraciones, atendemos de forma integral a los trabajadores inmigrantes que llegan a la Comunidad. Para ello disponemos de una Fundación específica (ANAFE-CITE-CC.OO.), que realiza todo tipo de tareas de ayuda a este colectivo: documentación, escolarización, vivienda, salud, empleo, formación… Atiende a unos 9.000 inmigrantes anualmente, para una base de datos de 40.000 acumulados en el tiempo. Por otro lado, coordino el Gabinete de Estudios con el que el sindicato cuenta desde hace seis años.
-Has mencionado distintos departamentos y fundaciones. ¿Cómo se coordinan entre sí?
En FOREM trabajan alrededor de 50 personas a tiempo completo (docentes no incluidos): unos 20 en el área de empleo, 15 en el área de formación y otros 15 con carácter bien transversal, bien polivalente. Entre ellos existen técnicos de formación, técnicos de empleo, técnicos de gestión económica y de recursos humanos y personal administrativo para todas las áreas. Mientras, en ANAFE trabajan 20 personas que se distribuyen en técnicos de empleo, técnicos de incorporación social, mediadores y administrativos. Por último, seis personas pertenecen al Gabinete de Estudios.
- ¿Cuántos sociólogos/as trabajan en los campos que coordinas?¿Qué tareas realizan?
En el Gabinete de Estudios todos son sociólogos y básicamente investigan sobre diferentes variables del mercado de trabajo, aunque también participan en proyectos europeos de intervención laboral. En FOREM, cuatro sociólogos (el director-gerente, un técnico en formación y dos orientadores laborales) realizan distintas funciones. Por otro lado, en ANAFE están contratados tres sociólogos: el director de la entidad y otras dos personas que se dedican al ámbito de la incorporación laboral, lo que implica contactos con empresas, procesos de formación, diseño de instrumentos de acogida social e investigaciones puntuales. En cualquier caso, en todas las áreas las distintas variables exigen polivalencia y adaptabilidad.
- Con esta perspectiva, ¿qué puntos fuertes y carencias detectas en su formación?
Como puntos fuertes destaco una gran dosis de voluntad y de ganas por experimentar en la práctica los conocimientos adquiridos, una buena base teórica y una buena predisposición a la adaptación y al aprendizaje. Como puntos débiles, una visión, en ocasiones, demasiado estricta del campo profesional de la Sociología y cierta debilidad en el uso instrumental de las técnicas de investigación y comunicación.
- En ese sentido, ¿cómo valoras la situación de los estudios de Sociología en la UPNA?
Creo que están excesivamente basculados hacia la teoría sociológica, con pocos referentes a otros posibles ámbitos profesionales que no sean la investigación o a la docencia. Un mayor conocimiento del mundo laboral y algunas especialidades más ligadas a las exigencias de las empresas deberían formar parte troncal de estos estudios.
- De la formación gestionada por tu sindicato, ¿cuál puede tener un especial interés para jóvenes sociólogos/as?
Aunque en gran medida se centra más en colectivos de trabajadores de menos cualificación, hay iniciativas interesantes como complemento . Entre ellas se encuentra el uso de las nuevas tecnologías de la comunicación, la prevención de riesgos, los sistemas de calidad, la prevención medioambiental, técnicas de comunicación y negociación o formación de formadores.
- Tu puesto es un “observatorio privilegiado” del mundo laboral y de la empresa navarra. ¿Qué tendencias de cambio y qué retos observas?
La formación permanente, que es un reto de la sociedad europea, va a ir muy ligada a la propia evolución de nuestro modelo productivo. Mientras que en estos años hemos visto cómo el proceso de industrialización iba madurando y el sector servicios desarrollándose, todo ha sido relativamente fácil. A partir de ahora es preciso incidir en nuevos aspectos. La búsqueda de una mayor competitividad en nuestras empresas se debe basar irremediablemente en procesos de trabajo más productivos, y esto sólo es posible con más y mejor tecnología, con más y mejor valor añadido y con más y mejores trabajadores. Este último factor, el más importante, se logra desde unas condiciones laborales estables y sobre procesos de cualificación permanentes y constantes. Constituye un desafío mantener la tensión competitiva desde la perspectiva empresarial y laboral.
- ¿Qué nichos de empleo detectas como potencialmente interesantes y accesibles para los sociólogos/as? ¿Cómo pueden acceder a las empresas, y especialmente a las PYMES, que constituyen la mayor parte de nuestro tejido empresarial?
Los recursos humanos suponen un campo aún sin explorar por los profesionales de la Sociología, y eso que su formación les permitiría acercarse a él con nuevas perspectivas. La gestión de la flexibilidad y los mercados de productos más volátiles exigen nuevas habilidades directivas frente a las tradicionales de la Ingeniería o el Derecho. Asimismo, las nuevas exigencias en materia de igualdad de oportunidades, medio ambiente o prevención de riesgos abren oportunidades que deberían ser aprovechadas. Sin duda, las PYMES requieren profesionales polivalentes capaces de dar respuesta a estos retos.
- ¿Cuál es el papel del Colegio ante este panorama
Debería actuar como mediador entre el conocimiento teórico y académico y la realidad laboral. Para ello requiere incidir en una formación específica acorde con las demandas reales de las empresas, así como un esfuerzo en trasparentar las realidades y las posibilidades a los titulados. Y cómo no, la defensa de la profesión, para lo que es necesario un impulso inicial de definición de ésta en el espacio social en que nos desenvolvemos, y un esfuerzo de extensión de su conocimiento al conjunto de la sociedad y de las instituciones |