Después de trabajar en diversos campos, Sara Ibarrola se decantó por el ámbito de la igualdad. Su trayectoria le ha valido ser nombrada Responsable de la Subdirección de Planificación y Gestión de las Políticas de Igualdad del Instituto Navarro para la Igualdad (INAI).
- Después de la formación académica, realizaste una importante formación complementaria. ¿Puedes describirnos las decisiones que fuiste tomando, sus motivaciones y los principales cursos que realizaste?
Tras finalizar mis estudios, me especialicé en temas relacionados con el empleo y la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres. Hice un curso de 600 horas en 1998 como Técnica en Orientación Sociolaboral y otro de 200 horas, en el mismo año, como Agente de Igualdad de Oportunidades. El master lo hice años más tarde, cuando ya tenía un empleo. La elección de la formación que he ido realizando siempre ha venido de la mano de las necesidades que iba encontrándome en mi profesión.
Me gustaría resaltar que tras la formación académica, antes que otra formación complementaria, lo que hice fue trabajar de muchas cosas. Esa otra experiencia laboral que habitualmente se ignora en el curriculum ha sido mi principal formación complementaria, porque me ha enseñado a vivir como una persona autónoma, a ir tomando mis propias decisiones, a creer en mis capacidades y a tener iniciativa.
Pienso que es difícil identificar qué te motiva a tomar decisiones en el ámbito de la formación, sobre todo al principio. Yo comencé profesionalmente en el ámbito de la igualdad a través de unas jornadas que organicé con otra compañera en la universidad desde una asociación. Se titulaban “Avanzando por la Igualdad: Nuevos retos para una Sociedad Paritaria”.
- Cuentas con una importante trayectoria profesional en género, empleo y gestión de proyectos. ¿Puedes hablarnos de los puestos que has ocupado y las tareas que has realizado en este campo? ¿Cuál es el papel de una socióloga en esta área?
En 1998, tras dos becas, tuve mi primer contrato laboral en Fondo Formación coordinando un proyecto NOW dirigido a la inserción laboral de mujeres tituladas universitarias en carreras técnicas. Tras esa experiencia, trabajé durante dos años en FOREM realizando orientación laboral a personas en desempleo y mejora de empleo, dirigiendo un Taller de Empleo y diseñando proyectos. En el año 2002 comencé a trabajar como Técnica de Igualdad en el Consorcio de Desarrollo de la Zona Media de Navarra. Desde allí, durante cinco años, trabajé en el diseño y puesta en marcha de varios proyectos cofinanciados por Fondo Social Europeo, a través de la Iniciativa Comunitaria Equal y FEOGA, a través de la Iniciativa Comunitaria Leader Plus. En general, todos han sido proyectos dirigidos a la mejora de las condiciones de vida de las mujeres a través de recursos fundamentales como el empleo, a dinamizar la participación de las mujeres en el medio rural y a generar las condiciones para que el desarrollo rural tenga en cuenta las necesidades, expectativas y diferentes puntos de partida de mujeres y de hombres.
Paralelamente a estos trabajos, por mi cuenta, he trabajado para consultoras especializadas en género e igualdad de oportunidades, he dinamizado para el Ayuntamiento de Pamplona, durante siete años, el programa de formación para las mujeres internas en la cárcel de Pamplona e impartido formación, etc. |
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También has trabajado en investigación. ¿En qué proyectos has trabajado?
Los proyectos de investigación en los que he trabajado han estado siempre relacionados con la situación y posición de mujeres y de hombres en diferentes ámbitos. Me gustaría hablar de dos proyectos de investigación en los que trabajé.
Cuando acabé de estudiar, a través de la técnica de historia oral, entrevisté durante varios meses a personas mayores del Valle de la Valdorba. Como resultado de aquel trabajo de investigación se publicó en 1999 un libro, “Ondalan: Recuerdos de la Valdorba ”. Si algo aprendí de aquella experiencia es que lo que no se nombra, no existe.
Dos años más tarde realicé con una consultora de Bilbao un estudio sobre el estilo de liderazgo de las mujeres empresarias y directivas de Bizkaia. Todas y cada una de esas mujeres han sido para mí un referente en la vida. Aprendí mucho escuchándolas y analizando cómo, a pesar de que todas habían roto con algunos de los roles de lo que se esperaba para ellas, seguían viviendo esa ruptura con culpa.
- Recientemente has sido nombrada responsable de la Subdirección de Planificación y Gestión de las Políticas de Igualdad del Instituto Navarro para la Igualdad (INAI). ¿Qué supone el nombramiento para ti? ¿Cuáles son los objetivos y funciones de esta Subdirección?
El puesto supone para mí un reconocimiento técnico al trabajo de todos estos años. También lo afronto como una oportunidad, porque me da la posibilidad de aprender y de tener acceso a los ámbitos donde se construyen políticas de igualdad.
Esta subdirección es un puesto de nueva creación, no existía con anterioridad y ha llegado de la mano del cambio de estatutos del Instituto Navarro para la Igualdad, antes Instituto Navarro de la Mujer. Mi trabajo aquí, fundamentalmente, es la puesta en marcha del recién aprobado Plan de Igualdad de Oportunidades para las Mujeres y los Hombres de Navarra 2006-2010.
- ¿Podrías hablarnos del Plan de Igualdad, aprobado en 2006?
El Plan de Igualdad de Oportunidades es un documento aprobado por Gobierno de Navarra el pasado año, tiene sentido en el marco de las políticas públicas de igualdad de ámbito internacional, europeo, estatal y autonómico y supone el reconocimiento social de la igualdad de oportunidades como un derecho y el compromiso político e institucional, a través de diferentes medidas, de generar las condiciones para que la igualad real sea un hecho. El Plan de Igualdad tiene doce áreas de trabajo, dos de ellas transversales: La Integración del Principio de Igualdad de Oportunidades en las Administraciones Públicas y la Información, Comunicación y Sensibilización a la Ciudadanía. En este momento, estamos preparando las jornadas de presentación y lanzamiento del Plan de Igualdad, que tendrán lugar los días 28 y 29 de marzo y que girarán en torno a las políticas de igualdad en las organizaciones.
- ¿Cuál es la situación de la sociedad Navarra en cuanto a las relaciones de género?
En Navarra, pese a que en ocasiones los datos nos deslumbren por nuestra cada vez más próxima cercanía a la realidad del norte de Europa, existe la desigualdad y la discriminación de género en todos los ámbitos de la vida. Esta realidad no es aislada, es un hecho que se da en todas las sociedades y que implica la necesidad de poner en marcha medidas que evidencien y corrijan estas situaciones. La formación y sensibilización de la ciudadanía es una de las medidas fundamentales en este proceso. Aunque los avances en materia legislativa están marcando un hito en esta materia, en breve se aprobará el anteproyecto de Ley Estatal de Igualdad, una mirada a la realidad con enfoque de género nos presenta como las situaciones de partida, las oportunidades y las expectativas de las mujeres y los hombres de Navarra son diferentes.
Para que cambien las relaciones de género, es obvio que hace falta un cambio en las mentalidades. Esos cambios son lentos porque están llenos de resistencias. Algunas de esas resistencias, por ejemplo, que yo escucho con frecuencia, consisten en considerar que existe la igualdad, que el lenguaje es neutro, que algunas mujeres no quieren trabajar porque no tienen disponibilidad, que cada cual estudia lo que quiere o que las cuotas o medidas de acción positiva son innecesarias porque las mujeres por sí solas pueden llegar a donde quieran.
- Pensando en las y los jóvenes que han estudiado sociología, ¿qué potencialidad tiene el campo de la igualdad y las relaciones de género como área de profesionalización? ¿Qué recomendarías a las personas jóvenes que se quieran especializar en esta área?
En este momento, una de las principales potencialidades es la necesidad de personas formadas en esta materia para trabajar en cualquier tipo de organización y en todos los ámbitos, desde la educación al empleo.
¿Qué recomendaría? Que se especialicen en la materia, que se formen.
- Han pasado más de nueve años desde que te licenciaste. Con la perspectiva que da el tiempo, ¿cómo valoras la formación recibida en la universidad? ¿Qué puntos fuertes y puntos de mejora observas?
La formación y la vida universitaria han sido muy importantes en mi vida. En la Universidad, además de la formación académica, también se aprende de las relaciones que se establecen con nuevas personas, de la participación en movimientos sociales y estudiantiles o de discutir sobre una película o un libro en la cafetería. El conocimiento también es la capacidad de comunicación, de argumentación y de hacer un análisis crítico que tiene una persona. Yo disfruté mucho aquellos años, lo pasé muy bien.
En relación a la formación recibida, si hecho la vista atrás, compruebo como en toda la carrera de sociología nunca estudié a mujeres, ni como investigadoras, ni como filósofas, ni como políticas, ni como sociólogas, ni como referentes de nada. La única mujer socióloga que recuerdo haber escuchado nombrar durante la carrera fue a Mª Ángeles Durán. Desde la teoría sociológica, desde la filosofía o desde la historia de las ideas políticas, existe un vacío inmenso en esta materia. El feminismo, como movimiento social y como filosofía política, no se abordaba y el género todavía no era una categoría de análisis. Supongo que esta situación ya habrá cambiado. Confío en que las nuevas generaciones sepan al menos quién fue Simone de Beauvoir.
- En cuanto al Colegio, ¿qué papel crees que puede desempeñar en el desarrollo y en la dinamización de la profesión?
Pienso que su papel es fundamental para el reconocimiento, la consolidación y la visibilización de la profesión, así como para la cohesión y actualización de las y los profesionales de la sociología.
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