Funcionario en plantilla orgánica como Sociólogo en el Ayuntamiento de Pamplona, en
la Unidad de Sociología.
Perfil - Doctor en Sociología, Universad de Deusto 1995
- Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología, Univ. de Deusto 1978
- Diplomado en Psicología Industrial, Univ. de Deusto 1976
- Ha ejercido como profesional liberal de Sociología, en trabajos relacionados especialmente con minusvalías y servicios sociales, desde 1978 hasta 1992
-Ha impartido clases como profesor interino en la Escuela Universitaria de Trabajo Social
- Es funcionario del Ayto de Pamplona desde 1992, formando parte de la Unidad de Sociología del mismo.
- Desde 2005 es miembro del Observatorio del Mayor de Navarra.
José Ramón Díez Collado
Al leer su currículum, podemos apreciar que hasta su entrada en el Ayuntamiento de Pamplona, trabajó en diferentes campos dentro del mundo de las ciencias sociales. Ha sido un profesional liberal de Sociología, ha impartido clases en la Escuela Univeristaria de Trabajo Social....
¿En que campo de todos ellos te sentías más satisfecho, y por qué? Precisamente en la diversidad encontraba lo satisfactorio y la razón estuvo en que la pluralidad de campos llevaba consigo y obligaba, en la práctica del día a día, a la formación continuada como sociólogo. Por un lado, ganando en intuición y amplitud de miras para la detección de los problemas; por otro, aprendiendo a encuadrar cada uno de ellos en el enfoque teórico adecuado y, además, conociendo las posibilidades de las distintas técnicas metodológicas para abordarlos. Ello suponía ir más allá de la enseñanza recibida en la Facultad de Sociología donde los campos, que por cierto también entonces se caracterizaban por su abundancia, se impartían quizás algo restringidos o limitados por las carencias de recursos técnicos y operativos. Entonces, me refiero a finales de la pasada década de los 70, los ordenadores personales y los programas estadísticos o de cualquier otro tipo eran pura fantasía o algo exclusivo de los grandes centros de cálculo y fotocomposición. Los trabajos que te encargaban en gran medida se realizaban de forma manual, lo cual exigía más colaboradores, encarecía el coste económico, prolongaba su duración y muchas veces condicionaba la aplicación de las técnicas estadísticas más avanzadas. Yo tuve la suerte de entrar con prontitud en el mundo de los centros de cálculo, en concreto el de la Diputación Foral de Navarra (para los trabajos de la Coordinadora de Disminuidos Físicos) y el del Gabinete de Prospección Sociológica del Gobierno Vasco (aquí trabajé como responsable de la gestión y coordinación sociológica de las investigaciones llevadas a cabo en Navarra), así como en el de los PC, circunstancia que facilitó mi acceso a los paquetes informáticos de entonces, muchos de los cuales han evolucionado con el tiempo a sus formas actuales. En definitiva, ponerme al día en la diversidad de los campos de trabajo (Minusvalías y servicios sociales; Socioeconomía y fomento de empleo; Normas subsidiarias de polígonos industriales; Programas electorales e intención de voto; Comportamientos y demandas en ocio y tiempo libre; Estilos de vida) constituía algo ya de por sí satisfactorio.
Desde 1978 hasta 1992 has ejercido como profesional liberal de la Sociología en trabajos relacionados con minusvalías y servicios sociales.
¿Podrías ampliarnos a qué tipo de trabajos te refieres?
La Coordinadora de Disminuidos Físicos de Navarra, en colaboración con el INSERSO (Instituto Nacional de Servicios Sociales) provincial, en 1978 me encargó un trabajo para conocer el censo de navarros con algún tipo de minusvalía física o sensorial, ya que no había un registro fiable al respecto para poder planificar y hacer frente a las necesidades de este colectivo, pues las actuaciones de los servicios sociales con estas personas eran escasas, de modo que la información era prácticamente nula; se preparó un
modelo de ficha individual, con datos personales, familiares, sanitarios, formativos o laborales, para el registro de cada uno de ellos y para el análisis posterior de los bloques de variables recogidas a fin de planificar las actuaciones futuras; el registro se llevó a cabo por personal preparado al respecto que acudió a cada una de las localidades navarras, calle por calle y vivienda por vivienda. Derivado del trabajo anterior, que reflejó la escasa preparación laboral del colectivo y un paro casi total, en 1983 la misma Coordinadora me encomendó investigar las salidas laborales para los minusválidos navarros en el tejido empresarial de nuestra provincia; teniendo en cuenta la información facilitada por las empresas según la actividad, la ubicación y las características del personal empleado, se trataba de orientar en cuanto a la capacitación profesional para acceder al empleo en la propia zona de residencia. En sentido más amplio, para la Coordinadora Estatal de Minusválidos confeccioné una guía valorativa de los servicios sociales en España dedicados a la atención del minusválido. Bienestar Social del Gobierno de Navarra me encomendó el apartado de minusvalías para el diagnóstico del bienestar en nuestra Comunidad.
Tu tesis doctoral, defendida en 1995, se centró sobre el “Análisis de los indicadores del Bienestar Social en Navarra”, y proponías un recurso o modelo de medición del bienestar de la ciudadanía. ¿Consideras que el Gobierno de Navarra está haciendo uso de tu investigación, para conocer el grado de satisfacción de las necesidades y aspiraciones de los/as navarros/as?
No, en absoluto, al menos contando conmigo. El objeto de la tesis fue desarrollar un instrumento de medida del bienestar mediante el cual producir información útil para conocer la situación de los navarros en relación con la satisfacción de sus necesidades y aspiraciones, por un lado, y para valorar la actuación de la admi-nistración Navarra en cuanto a proporcionar a sus administrados un modo de vida adecuado y sa-tisfactorio, por otro. El instrumento de medida desarrollado en la tesis va más allá de los indicadores de mera orientación económica y del concepto y la metodología de los indicadores sociales objetivos; representa una herramienta para el control del bienestar, control entendido no en el sentido peyorativo sino en cuanto a conocer y medir para actuar en positivo en aquellos ámbitos de la vida social (renta, trabajo, salud, educación, familia, relaciones sociales, vivienda, entorno urbano, ocio y tiempo libre...) y grupos ciudadanos menos satisfechos. En definitiva, su aplicación periódica viene a representar una auditoría social sistemática, estandarizada, garantizada y contrastada que permite estimar el impacto social positivo o negativo de decisiones, programas de actuación y planes de gobierno anteriores... y actuar en consecuencia. Quizás por ello no se haya utilizado.
Comentas, que en el Ayuntamiento de Pamplona hay una Unidad de Sociología con dos sociólogos y una administrativa, para satisfacer las demandas de todas las áreas municipales, que son muy variadas y múltiples ¿Con esa plantilla de sociólogos, podeís dar respuesta a un trabajo de tal envergadura? Y si la consi-deras insuficiente ¿Por qué no se incorporan más profesionales de la Sociología?
Precisamente hace unos días se publicó una convocatoria para constituir una relación de aspirantes al desempeño del puesto de trabajo de sociólogo para cubrir las necesidades que se generan en el
Área de Bienestar
Social y Deporte del Ayuntamiento de Pamplona. Aunque la Unidad de Sociología no está agobiada por el exceso de demandas, esa convocatoria refleja la necesidad de una mayor presencia de nuestra profesión en el Ayuntamiento, al margen de la que pueda haber en otras administracionespúblicas o empresas privadas. Con todo, hay que reconocer que, como ciencia autónoma y específica, la sociología encuentra serias dificultades de asentamiento; quizás debido a que recurre más de lo deseado a un lenguaje oscuro y poco preciso. Hay colegas, con los que comparto la opinión, que piensan que los sociólogos, para ser más demandados, hemos de ser conscientes de que la sociedad moderna tiende cada vez más a la numeración creciente de los hechos sociales y, por ello, a buscar cuantificadores con alto grado de exactitud para prácticamente todo. En este sentido, en el mundo tecnificado actual, los enfoques meramente ensayísticos con un lenguaje no cuantificado en el que todo vale perjudican la imagen del sociólogo; además, la alta disponibilidad de ordenadores y programas de cálculo estandarizados, que facilitan el análisis conceptual, va en su contra al facilitar el intrusismo. Todo ello reduce el peso de la Sociología como fábrica de profesionales.
Desde 2005 eres miembro del Observatorio del Mayor de Navarra ¿Podrías comentarnos con brevedad, cómo se encuentra nuestra Comunidad actualmente, en temas como participación en la vida social, voluntariado o valores sociales?, pues son aspectos de los cuales no hablan en general los políticos y son importantes
Resulta difícil comentar con brevedad semejante planteamiento. Para comenzar he de decir que nuestra Comunidad, como muchas otras, se encuentra bastante en mantillas en estos temas. En cuanto a la participación en la vida social de las personas mayores hay que ser conscientes de que éstas tienen las potencialidades y los recursos específicos de su ciclo vital, pero también, como personas que siguen siendo, la necesidad de participar en actividades sociales, cuya satisfacción les permite seguir autorrealizándose; la participación supone una dimensión importante de su calidad de vida, tal como se refleja en trabajos empíricos realizados en gerontología que destacan los beneficios de las relaciones sociales para la salud, la funcionalidad y el bienestar subjetivo. El bienestar de los mayores no representa el supuesto estilo de vida con el que la sociedad identifica a la vejez, figurada conducta que provoca frecuentemente su marginación por la imagen social de pasividad, deterioro, enfermedad y carga. La realización personal implica participación y puesta en práctica incesante de las pre-ferencias encaminadas hacia unos fines que son importantes para el propio proyecto vital, que no tiene porqué truncarse con la edad de 65 años cuando se marca “oficialmente” el comienzo de la vejez y el retiro del mercado laboral, lo cual no deja de ser una mera disposición administrativa.
Segundo tema, el voluntariado. Gran parte de las personas dependientes (de ellas el 80% son mayores de 65 años) vienen siendo atendidas en el entorno familiar por mujeres que, debido a ello, difícilmente pueden llevar a cabo actividad laboral alguna. Ahora se trata de hacer frente a esta situación, dado que el dependiente puede recibir un servicio de atención o una prestación económica para su cuidador personal; sin embargo, siguen quedando pendientes aspectos del bienestar/malestar personal (por ejemplo la soledad) a los que el sistema para la atención a la dependencia no llega, aunque sí puede hacerlo la iniciativa social a través de las relaciones personales, la cual se diferencia de la iniciativa pública del Estado, que se financia con fondos públicos a través de las distintas administraciones y actúa en favor de todos los ciudadanos, y de la iniciativa privada del Mercado, que se mueve por el ánimo de lucro y presta sus servicios a quienes pagan por ellos. Todos sabemos en qué consiste el voluntariado, pero conviene recordar que es una iniciativa social que genera servicios o bienes colectivos a través de las relaciones personales; la compañía que alivia la soledad es un ejemplo.
En tercer lugar, los valores sociales. Aún no hace un año, la ONU publicó una serie de cifras sobre las implicaciones socioeconómicas del envejecimiento de la población por la enorme dependencia que acarrea, algunas de las cuales no dejan de ser proyecciones demográficas basadas en las tendencias actuales... que bien pueden llegar a cambiar por la transformación de los valores sociales. Al hilo de esta idea y en relación con los mayores, se echa en falta un plan de prevención de la dependencia que ayude al cambio de rumbo de la mentalidad actual respecto a la vejez, mentalidad que no lleva consigo más que problemas de soledad, discriminación, dependencia, insignificante protagonismo social, maltratos o escasez de atención y cuidados del mayor. Todos hemos de ser conscientes de que la vida progresa a través de las etapas del desarrollo al fundirse gradualmente una etapa en la siguiente por la influencia de diversos factores individuales, sociales y culturales; todas son etapas importantes, aunque en la adquisición de valores y en la formación de la personalidad unas intervienen más que otras. La adolescencia es la edad de los ideales, de los valores a los que se tiende y trata de conquistar para sí y para los demás; es, pues, una etapa que hay que aprovechar para modelar la personalidad y el comportamiento futuro, para conformar en sus va-lores un estilo de vida que permita asumir con la mayor autonomía posible la ancianidad.
En definitiva, ¿cómo se encuentra nuestra Comunidad en estos temas vinculados a los mayores?. Desde mi punto de vista la situación no es nada alentadora; no es de extrañar que los políticos hablen tan poco de ellos.
Por último, se que el Colegio Nacional de Doctores y Licenciados/as en Ciencias Políticas y Sociología, te ha concedido el “Diploma Profesional” por los más de 25 años de ejercicio como colegiado. ¿Qué opinas del trabajo que estamos realizando en el Colegio de Navarra, y si deseas aportarnos alguna crítica o sugerencia para mejorar nuestro funcionamiento?
Personalmente participo escasamente, pero lo suficiente como para ser consciente de vuestra fenomenal labor, especialmente divulgando la existencia y el trabajo del Colegio de Navarra y pregonando la necesidad de nuestra profesión en la gran diversidad de los campos de trabajo. Mi sugerencia es que continuéis por el camino emprendido.