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Colegio Navarro de Doctores y Licenciados en
Ciencias Políticas y Sociología Nafarroako Politologoen eta
Soziologoen Elkargoa |
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Informativo |
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Artículo de opinión.
Mepansa: el final de una empresa histórica.
Luis Sarriés Sanz. Catedrático de Sociología Industrial de la UPNA |
EL cierre de una empresa entraña siempre al go de dramático y está asociado con la muerte de un proyecto. Si esto es verdad en el caso de cualquier empresa, porque entre sus muros quedan muchas horas de ilusiones y de trabajo y muchas personas y familias se ven abocadas ante un futuro doloroso e incierto, en el caso de Mepamsa, una empresa histórica de Navarra, la situación es vivida con enorme desilusión y tristeza por los 193 empleados y sus directivos. Mepamsa es una de esas empresas históricas, nacidas en la década de los sesenta, en el inicio de nuestra verdadera revolución industrial. La apertura de España a los mercados europeos la sume en una fuerte crisis en el año 1985. Los trabajadores y sus representes, especialmente la UGT, tienen que negociar regulaciones de empleo y la supervivencia de la empresa, en duras condiciones, como me relataba en 1992 un miembro del Comité. La visión innovadora del equipo de industria del Gobierno foral, dirigido en aquellos años por Antonio Aragón, fue clave para el futuro de la empresa. Se había creado la Sociedad Navarra de Crisis. Después de varios intentos, en 1987, la Sociedad localiza en Zaragoza a un experto en reflotar empresas en crisis, Jesús Irurre.
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El éxito de su gestión, evocado frecuentemente en diferentes ámbitos de nuestra sociedad, permitió que la empresa resurgiera de sus cenizas, que pasara, en 1989, de sociedad pública a privada después de haber generado plusvalías, y que en la década de los noventa se convirtiera en una empresa próspera, saneada y de proyección internacional. La llegada de la italiana Faber, una vieja empresa nacida en Italia en 1953, debería haber significado su consolidación definitiva en Navarra y en el mercado internacional. Había ciertas incertidumbres. Pero la suiza Franke se ha encargado de reventar el proyecto.
Mepamsa, bajo la dirección de Jesús Irurre y en un clima de colaboración con los trabajadores, ha ensayado también formas de relaciones industriales interesantes, ya que una parte de su producto, las estufas de gas, tenía ciclos muy irregulares, dependiendo del rigor del invierno, por ejemplo, en Argentina o en Turquía. Los trabajadores han firmado convenios colectivos que han permitido un buen desarrollo de la actividad de la empresa en los picos y en los valles de la demanda. |
| Pero toda la historia de un colectivo de trabajadores responsables, conocedores de su puesto y dispuestos a colaborar con la empresa ha contado muy poco a la hora de cerrar la planta. Los trabajadores saben muy bien que las multinacionales y cualquier empresa se van a aquellos países o regiones que les ofrecen mejores oportunidades de negocio.. |
Había ciertas incertidumbres. Pero la suiza Franke se ha encargado de reventar el proyecto. " |
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Pero las multinacionales deben respetar unas normas mínimas de comportamiento ético. Cuando la empresa suiza Franke compra la italiana Faber y a Mepamsa de Noáin no compra solamente marca, tecnología, organización, redes de distribución y mercado. Se hace también dueña del mejor recurso de cualquier empresa, los trabajadores y su conocimiento. ¿O es que tanto' hablar del señor trabajador como el recurso principal de la empresa es pura retórica y no sirve para nada tampoco en Suiza?
Contar con los trabajadores no significa que ellos se sienten en los Consejos de Administración. Pero sí significa informarles con veracidad, no embarullarlos con cuentas y datos confusos que ellos no pueden verificar, decirles por qué se van, darles la posibilidad de negociar que la empresa tenga los resultados que ha calculado va a conseguir en la nueva ubicación. La lectura de un comunicado frío, sin más, para decir que se van, como se ha hecho en Noáin, son modos que no se practican en Suiza y que denotan una falta de respeto a los trabajadores.
Desde principios de esta década, la Unión Europea está intentando que las empresas incorporen principios éticos en su gestión ordinaria. Mucho más en decisiones tan graves como el cierre de una planta. No basta con exigir a las empresas que se van un plan para minimizar el impacto del cierre. El problema no es 'de colocar «pasivos», sino de que los trabajadores reciban información clara de la empresa y se les llame para encontrar alternativas o, en su caso, gestionar el hecho más grave de su historia: el cierre. Los trabajadores más antiguos de Mepamsa recordarán cómo en la crisis de finales de los ochenta se les decía que «todos estamos en el mismo barco» y que «cuando hay una vía de agua que lleva al hundimiento de la nave todos tenemos que remar fuerte y achicar agua». Habrá que recordar a las multinacionales que hay que hacer lo mismo cuando el destino del barco es el desguace.
Diario de Navarra 18-01-07 |
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