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Colegio Navarro de Doctores y Licenciados en
Ciencias Políticas y Sociología Nafarroako Politologoen eta
Soziologoen Elkargoa |
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Informativo |
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Artículo de opinión.
Ícaro: el futuro del sector de la automoción
Luis Sarriés Sanz. Catedrático de Sociología Industrial de la UPNA |
Las sesiones celebradas en Pamplona recientemente para vestir de largo el proyecto sobre innovación en el sector de automoción significan, sin duda, un punto de no retorno para el futuro industrial de Navarra. En medio de todas las incertidumbres que acompañan al sector, incluso en estos momentos coyunturales excelentes, Navarra recupera el optimismo y apuesta por vías innovadoras para mantener la permanencia y la competitividad de las empresas. Se ha observado un clima distendido entre administración, sindicatos y empresas, que va a permitir crear un espacio nuevo de colaboración imprescindible para poner en marcha un proyecto común, acompañado de importantes inversiones. Uno de los temas centrales en este camino hacia el futuro y que ha ocupado buena parte de la reflexión ha sido el modelo de relaciones industriales, un modelo que garantice estabilidad en las relaciones laborales y tenga capacidad para dar respuestas a las necesidades cambiantes del mercado. En este sentido, a nadie se le habrá pasado por alto la [rase del director de recursos humanos de VW Navarra, afirmando que «el empleado de VW debe ser un empleado satisfecho y contento con su empleo, y para ello estamos intentando avanzar en mejoras en el puesto de trabajo, en propuestas de conciliación de la vida laboral con la familiar, como la proyección de una guardería en Landaben» y yo añadiría en igualdad de oportunidades, como hace años lo están practicando en las plantas de Alemania. Pero esto [lO basta. Sólo puede ser un punto de arranque.
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Ha sido llamativo observar que, ni por parte de las empresas, ni por parte de los sindicatos UGT y CCOO, con discursos bien elaborados, claros y contundentes, [laya habido ninguna crítica al modelo actual de relaciones industriales, en vigor desde la década de los noventa y que ahora está dando signos de agotamiento.
VW, por ejemplo, ha afirmado que en Landaben no se trata de reducir plantilla, sino de hacer con los mismos trabajadores más cosas. Incluso empresas como Daimler, Ford o GM y la misma VW han firmado acuerdos de mantener el empleo hasta el 2011. Pero todos sabemos que Dairnler ya ha despedido a 8.250, la Ford ha pasado de 36.000 trabajadores a 28.000, VW ha suprimido 10.000 empleos y la GM, que ha concedido la parte más importante de la fabricación del nuevo Astra a la planta alemana de Bochum, ha anunciado el cierre de otra planta en Bélgica y ha dicho a los alemanes que en Bochum le sobrarán 800 empleos, porque con las nuevas tecnologías podrá fabricar un número mayor de coches y que la producción del nuevo Astra que ahora cuesta 25 horas, se hará en 14 horas. Por eso, esas ofertas de mantenimiento de empleo no dejan de ser, como ha afirmado un líder sindicalista alemán, un placebo para calmar el sufrimiento que produce a los trabajadores la incertidumbre de su empleo en el futuro. |
| El discurso de los sindicatos, por su parte, aunque con notables aspectos innovadores, no refleja un avance hacia un nuevo modelo de relaciones industriales. Pretenden protegerse de manifiestos abusos de las multinacionales, como la flexibilidad no negociada, las externalizaciones no controladas, las amenazas de deslocalización, y centran su actuación en que los trabajadores no pierdan capacidad adquisitiva y en que no vean disminuidas sus conquistas sociales, como la reducción de la jornada laboral. |
La flexibilidad tiene sus límites, como lo tienen las prejubilaciones " |
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Pero, al final, los mismos trabajadores acaban por aceptar condiciones impensables en otros momentos. Lo hemos visto en Alemania, cuando el sindicato del metal ha permitido firmar convenios con tarifas salariales inferiores a las pactadas en el convenio del sector, y el pasado mes en Bélgica, donde, con gran sorpresa para muchos, el 74% de los trabajadores de Forest votaron la propuesta de Audi de incrementar, por el mismo sueldo, horas de trabajo, con el fin de garantizarse el empleo mediante la asignación de un nuevo modelo. No iba desacertado un líder sindicalista sueco que recientemente hacía este análisis: «En el futuro, la demanda de salarios menores paramantener la producción no va avenir de los empresarios, sino de los sindicatos».
Este análisis sumarial y evidentemente superficial hace pensar que el actual modelo de negociación es frágil y se está agotando. La flexibilidad tiene sus límites, como lo tienen las prejubilaciones. La amenaza o el hecho de deslocalización o de transferencia de producto a otra planta se ha convertido en una estrategia de presión que necesita una respuesta unitaria y supralocal. La información a los trabajadores sobre la situación y estrategias de la empresa carece generalmente de contenido sustancial. Hasta hemos asistido a anuncios de cierres, como Mepamsa, insostenibles, cosas que también ocurren en Inglaterra, como nos ilustró muy bien McKenzie del sindicato inglés al analizar el cierre de la empresa Rover. Es de esperar que el nuevo observatorio de relaciones industriales constituya un espacio para analizar con espíritu crítico el actual modelo y diseñar otro nuevo, menos agresivo con los trabajadores y más rentable para las empresas.
Diario de Navarra 3-05-07 |
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